martes, 19 de noviembre de 2013

Troll 2


A los amantes del cine cutre nos han vendido esta mierda como la mejor peor película de la historia y debo decir que para nada estoy de acuerdo. Es tremendamente absurda, sin duda, pero ni de puta casualidad es la peor película que hay por ahí circulando. Por no ir demasiado lejos, "Al filo del infierno" es una bazofia aún peor que "Troll 2", porque ésta al menos es tolerable y tiene un argumento medianamente coherente. Está mal hecha, muy mal, pero es de esas pelis cutres que tienen algo en el fondo, y cuya propia cutrez produce risa y no ganas de suicidarse. Así que vamos al destripe, que hoy hay mucha mandanga:

La historia empieza en plan "La princesa prometida", con un abuelo contándole una historia a su nieto. El matiz diferente es que el nieto es un puto zumbado que está hablando con el fantasma de su abuelo muerto, que aún siendo un espectro no deja de ser un cabrón, porque el cuento que está narrando trata de como un pastorcillo gilipollas es merendado por goblins. Sí, goblins, no los trolls. Porque nada más empezar a ver "Troll 2", nos damos cuenta de que no solo el 2 está mal en el título (ya que esta mierda no es segunda parte de nada; si acaso una secuela apócrifa de "Torok, el troll"), sino que lo de troll también es mentira. Nos vamos a tirar 90 minutos hablando de los goblins y no veremos ni un pelo de culo de troll.

Aquí tenemos al locainas del niño protagonista, que al menos
es el único pseudoactor que se toma medio en serio su trabajo mierdero.

El caso es que el cuento del abuelo habla de un menda que va por el bosque, de repente se encuentra con unos enanos disfrazados de Dios sabe que, más conocidos como los famosos goblins, y huye como una locaza por el bosque, hasta que tropieza y va a tomar por culo al suelo. La escena de la caída es probablemente lo más lamentablemente rodado que haya visto jamás en una película. Es digna de ver. Pero el caso es que mientras el chorbo está tirado en el suelo, aparece una mocita con pecas (pintadas con rotulador) y le ofrece un potingue verde para que sane de sus heridas... ¡¡¡y el muy imbécil se lo toma!!! Pero, ay caramba, la chica resulta ser un goblins disfrazado y la guarrerida verde transforma el tontuzo en una pasta vegetal que se comen los enanos. Fin del cuento.

Una muestra de lo bien hechos que están los goblins, con sus caras de latex.

Antes de continuar, hay que hacer una pausa obligada para presentar a la estrella del show. Ya sabéis que los goblins en esta película son enanos con caretas con más o menos gracia. Nos quieren hacer creer que hay cientos de ellos, pero no hay más de siete u ocho caretas para los respectivos enanos. Unas tienen más expresividad y otras menos, pero hay una que destaca por encima del resto. Os hablo del goblin cataléptico de ojos saltones:

Aquí está persiguiendo cenutrios por el bosque

Aquí está dando puchero verde a los chiquillos

Aquí está aguantando la mirada cual villano maligno.

Volviendo a la película, nos habíamos dejado al chaval traumatizado con las historias de su difunto e hijoputa abuelo. La madre entra al cuarto a ver que cojones pasa y para demostrarnos que tiene el talento interpretativo en el mismísimo ojal. Es la peor actriz de toda la película, si bien las otras dos chicas que aparecen son también lamentables a su modo, pero juegan en ligas distintas. Total, que nos enteramos de que al día siguiente la familia se va de vacaciones a un pueblo de mierda en el culo del mundo, a vivir como granjeros. ¡Vacacionacas!

El viaje en coche desde la casa hasta el pueblo de Nilbog (nilbog... nilbog... ¡hostias, si es goblin al revés!) es más perjudicial que consumir drogas. Para empezar, el chaval tiene un sueño verdoso con los goblins de plástico y empieza a sudar tinta por los cuatro costados, amén de crecerle ramitas por la punta de los dedos.

Verde, que te quiero verdeeeeee. Olé.

Pero si hay algo más psicotrópico dentro del coche, es la puta canción que obliga la madre a cantar a todos los pasajeros. Para que veamos lo superbien que se lo están pasando:



Espeluznante, ¿a que sí? Pues mientras esta happy family llega a Nilbog, el novio de la hermana y sus colegas han decidido ir también a tan pintoresco y mugriento pueblo, para darle una sorpresa a la chavala. Acampan en el bosque cercano y se dedican a ver una película de un mono que vuela mientras le sale humo del culo. Es como un vórtice casposo en el que en una película cutre están viendo una cinta más mierdera aún. Alucinante. El caso es que uno de los colegas, el gafas, decide salir a dar una vueltecica por los alrededores a ver si liga o algo. Y vaya si lo hace, porque se encuentra con una muchacha con la ropa medio rasgada que huye de los goblins. Él, muy incrédulo al principio ante la terrible amenaza que suponen unos monstruos de medio metro armados con palos, va a defenderla cual caballero andante, pero pasa lo siguiente:


Tras ese lanzamiento de pértiga que riéte tú de los JJ.OO., los dos chicos huyen hasta un edificio en busca de ayuda. Pero qué mala suerte, dentro vive una loca del coño. Así, tal cual. No se me ocurre otra forma de describirla. Y para colmo, en lugar de ayudar a los pobres incautos, los tranforma en pastuza verde para dar de comer a sus criaturitas.

Además de loca del coño, es la reina de los goblins.

El gafas va a sufrir algo más, porque la bruja lo petrifica y transforma en planta mientras ve como los goblins devoran a su ligue. Y esto da pie a la escena más memorable de la película y tal vez del cine cutre. La escena del "oh my God":



Por si no os habéis fijado, mientras el gafas está gritando sin ningunas ganas que va a morir, una mosca se le posa en la frente. ¿Para qué repetir la escena? Total, ya lo tenemos todo: una interpretación grotesca y una mosca boñiguera en plano.

Oh my goooooooooooooooooooooooosssssssssssssssssssssss

Mientras pasa toda esta mierda, la familia ya se ha instalado en la casa de intercambio y los dueños les han dejado un apetitoso banquete verdoso. Por lo visto a los padres y a la hermana les resulta algo natural que toda la jodida comida esté untada en mierda y se disponen a comer, pero el niño loco vuelve a ver a su abuelo muerto y éste le dice que como se coman eso, se van a convertir en la lasaña de la que se alimentan los goblins. Entonces el mágico abuelo congela el tiempo 30 segundos (PERO QUÉ???) y el locainas tiene que trazar rápidamente un plan para que su familia no coma de eso que hay en la mesa. Rápido niño, el tiempo se acaba, ¿qué vas a hacer? ¿Qué vas a hacer maldita sea? Pues el mejor plan que se le ocurre al chaval es... sacarse el nabo y mearse en toda la comida. Con dos cojones y un palito, sí señor. Y claro, se gana un castigo. Pero al menos sus padres están a salvo.

Yo no quería, pero era la única opción.

"No puedes mearte en la hospitalidad" (frase textual de la película)

Ya nos vamos dando cuenta de que estamos en una familia de enfermos mentales, pero para confirmarlo tenemos en video el baile de función escolar demoníaca de la hermana momentos antes de que el abuelito se le aparezca a ella también:


Digno de un psiquiátrico. Pero volvamos a donde la bruja loca del coño. Uno de los amigos ha intentado rescatar al gafas después de ir a comprar leche a la tienda del pueblo, donde un viejo intenta acojonarlo poniendo cara de malote sin mucho éxito. Pero claro, a la hora del rescate no contaba con que la tía ésta tiene una fuerza sobrehumana y lo manda a dormir de un guantazo. Literalmente. Lo acuesta en una cama de un tortazo. Y después de eso, hace una tarta verde con un aspecto vomitivo y se la lleva a sus nuevos vecinos.

Me maquillo con la escopeta de homer simpson y hago tartas de cartón.

Esta vez tampoco se comen la tarta vaya usted a saber porque. Mientras tanto, el niño alucinado se cuela en la iglesia del pueblo y ve cómo todos los habitantes de Nilbog realizan su culto con un predicador y rechazan todo producto cárnico en su alimentación. El chico es descubierto y los goblins quieren hacerle comer helado verde por la fuerza, pero menos mal que el padre entra en su rescate. El muy pachorro estaba en la entrada de la iglesia leyendo un libro sobre como cocinar verduras, todo muy normal. Los goblins pueblerinos se disculpan montando un fiestón paleto en la casa de los recién llegados, a ver si se comen de una jodida vez el potingue verde.

Pero nada, que no, esta vez tampoco cuela. El abuelo cabrón se aparece una vez más, y le dice al niño que queme cosas. Como por ejemplo al predicador goblin. Y el chaval, que es muy obediente, va con su cóctel molotov en mano a cumplir los deseos del abuelito. El predicador empieza a arder y se destapa el pastel goblin. Estas son las caras de los padres al enterarse de que el niño no estaba tan pirado después de todo:


Mientras la familia está ocupada machacando goblins cutremente, volvemos a la caravana de los colegas, donde aún queda uno con vida, solo, triste y aburrido en mitad del bosque. La bruja se convierte en buenorra por el poder de una piedra celta, y se le aparece al muchacho por la tele con una modificación de la clásica música de striptease (no vaya a ser que tengamos que pagar derechos en una bazofia como esta). Nos encontramos ante la escena erótica más ridícula del celuloide, porque para hacer una metáfora de lo calentorro que está el muchacho, la loca del coño aparece con una mazorca de maíz y un saco de sobreactuación. Y claro, ya empezamos con el uy que calor hace, que me estoy sofocando y... pop, palomitas empiezan a brotar por doquier. La habitación se empieza a inundar mientras vemos descaradamente que hay gente lanzando las palomitas desde detrás de la cámara. Y otro muerto a la saca.


Cuando haces pop, ya no hay stop.

El abuelo aparece y desaparece cuando le sale de los cojones hasta que decide que ya no puede hacerlo más. Pero aún así, después de reunirse toda la familia para invocarlo, vuelve de ultratumba por última vez para ayudar a su nieto a destruír de una vez por todas a los goblins. ¿Cómo? ¿Con un conjuro infalible? ¿Con una escopeta? ¿Con más cócteles molotov? Pues no, es con un bocata de embutido hombre, ¿con qué iba a ser si no?

El poder del choped acabará con vosotros, gorrinos.

Nooooooo, grasas trans.

Después de amenazar a los goblins con el bocata mortífero, el niño destruye la piedra que da el poder a la reina goblin y la deja de esta guisa:

A freír espárragos al infierno de las histéricas, señora.

Y cuando creemos que todo ha acabado, que la familia está sana y salva en casa... zasca, los goblins reaparecen y se zampan a la madre mientras se da una ducha, dejando el cuarto de baño echo una pena, la verdad. Y ahí termina la película, con el director quedándose muy agusto por el zurullo que acaba de echar.

No es la peor película de la historia, porque tiene tantas locuras a las que agarrarse que funciona como comedia de puta madre, pero los responsables de la misma nos la han querido colar así por tal de sacar tajada. Y vaya si lo han hecho. Existe numeroso merchandising de la película, ediciones especiales hasta en blu ray e incluso se rodó un documental sobre "Troll 2" titulado "La mejor peor película" (rodado por el actor que hace de padre y otro par de mataos más). Total, que para bien o para mal, "Troll 2" es algo que todo buen cinéfilo debe conocer.


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