lunes, 6 de mayo de 2013

Planeta Prohibido



Este asombroso póster decora una de las paredes de mi habitación. No está ahí por lo buena que es la peli (es más, es una caca de la vaca) sino por lo que representa. Representa el quiero y no puedo de la serie B. Representa una escena que jamás llega a producirse en la cinta. Representa un épico argumento que no asoma en ningún momento. Representa, en definitiva, la esencia de lo cutre.


Una nave llega a un misterioso planeta del sector nosequé en el cuadrante nosécuantos para dar el relevo al equipo de investigación anterior. Pero, ¡ay caramba!, solo queda vivo uno de los componentes originales, amén de su atractiva hija y un robot-mayordomo la mar de eficiente llamado Robby. Todos los demás han muerto en circunstancias misteriosas, lo que no hará más que avivar el interés de la tripulación (por la moza, más que por los fallecidos)


Leslie Nielsen en uno de sus primeros papeles del cine, y haciendo algo "serio" para colmo, sería reclamo más que suficiente para animaros a ver esta película. Robby y sus imposibilidades moleculares, a cada cual más absurda, también nos sacará alguna que otra sonrisilla. Tened claro que es una mierda, no quiero engañar a nadie, pero dentro del amplio abanico fecal que son las películas de serie B, esta sería de las más potables. En parte se debe a su gran presupuesto, en contrapartida a las auténticas cintas B. Cierto es que cuantos menos duros se gasten en hacer a los monstruitos de turno más se disfruta este subgénero, pero hay zurullos engarzados en oro como este, o la descojonante "Barbarella", que tienen un hueco más que merecido en el olimpo de la serie B.

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